Pensionistas hacen cola en hacienda mientras el smi se libra del irpf
La última jugada del Ministerio de Hacienda deja a medio millón de abuelos con la misma renta que un camarero, pero 591 € más pobres. La razión: un regalo fiscal que solo alcanza a quienes cobran por nómina.
El smi sube y la factura desaparece
El salario mínimo interprofesional escalará hasta 17 094 € brutos en 2026. Para evitar que la subida se esfume en impuestos, Hacienda estrenará una deducción de hasta 591 € en la declaración de la renta. El truco contable es sencillo: cuanto más crezca el SMI, más crece la bonificación. El resultado: un trabajador a jornada completa dejará de pagar IRPF. Casi nada.
El problema empieza cuando se jubila. La pensión mínima de jubilación ronda los 10 800 € anuales —y puede rozar los 13 200 € si hay cónyuge a cargo—, cifras que ya rozaban el SMI de 2025. Pero la deducción no contempla ingresos derivados de prestaciones sociales. La ley blinda la nómina, no la jubilación. Ahí nace la grieta.

500 000 Personas, una brecha de 340 € de media
La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) ha sacado la calculadora: 500 000 pensionistas están en los mismos tramos impositivos que los asalariados protegidos, pero seguirán tributando. El agujero anual supera los 170 millones de euros. «Es una doble vara de medir que castiga a quienes ya cotizaron toda la vida», denuncia José Luis Fernández Santillana, presidente de la asociación.
La ironía es demoledora. Un empleado de hogar que factura 16 576 € este año podrá acogerse a la deducción y devolverá cero euros. Su vecina jubilada, con idéntica renta, seguirá abonando entre 340 y 591 € según el año. El origen del dinero —sueldo o pensión— decide quién pasa por la criba del fisco.

La clave está en la letra pequeña del irpf
El legislador clasifica las pensiones públicas como rendimientos del trabajo, mismo epígrafe que los salarios. Pero la deducción por rendimientos inferiores al SMI se escribió en el artículo 80.4 de la Ley del IRPF con una condición: solo vale para quienes perciban «retribuciones dinerarias derivadas de la relación laboral o de la actividad empresarial». La jubilación no es ni lo uno ni lo otro.
CEOMA reclama una reforma exprés antes de la campaña de la renta de 2027. Propone extender la bonificación a quienes ingresen menos de 17 500 €, sea cual sea la fuente. «No se trata de un privilegio; es corregir un error de bulto», insiste Fernández Santillante. Hacienda, por ahora, guarda silencio.

Un sistema que envejece antes que sus propios ciudadanos
España prevé que en 2030 uno de cada tres habitantes tendrá más de 65 años. Subir la pensión mínima sin tocar el tratamiento fiscal es alimentar la brecha con parches. El déficit de natalidad y la precariedad laboral apuntalan un calendario demoledor: más jubilados, menos cotizantes, mismos impuestos.
La solución pasa por desacoplar la equidad fiscal del origen de la renta. Mientras tanto, los abuelos seguirán mirando el reloj: cada trimestre, cuando llega el pago de la pensión, parte de su poder adquisitivo se desvía de forma silenciosa hacia la cuenta de la Agencia Tributaria. Y mientras la nómina del futuro se libra de impuestos, la jubilación del presente sigue sin encontrar su escapatoria.
