Hegseth exige 200.000 m$ para liquidar téhéran: el congreso ya huele pólvora
Washington acaba de cruzar la línea roja. Pete Hegseth, secretario de Defensa, ha pedido este jueves al Congreso 200.000 millones de dólares para «matar a los malos», es decir, para financiar una guerra contra Irán que ya lleva 12.000 millones quemados en diez días.
El pentágono lanza la factura: 200.000 m$ y la promesa de que subirá
La cifra no es negociable, solo variable al alza. Hegseth lo dejó claro en la rueda de prensa del Pentágono: «Podría modificarse» si el ritmo de los misiles lo exige. El mensaje es una coacción directa al Capitolio, donde los republicanos controlan ambas cámaras y los demócratas ya anuncian resistencia… pero sin poder de bloqueo.
El gasto anual del Departamento de Defensa ronda los 800.000 millones. Añadir un 25 % extra para una sola campaña desplaza el presupuesto total por encima del billón, algo que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial. Y eso sin contar la Cúpula Dorada, el escudo antimisiles heredado de Trump, cuyo coste trepa ya a 185.000 millones.

El chantaje de la munición: «reabastecer y sobrar»
Hegseth no habló de equilibrio geopolítico; habló de cargadores. «Nuestra munición estará reabastecida y por encima de lo necesario», sentenció. La traslación es cruda: la cadena de montaje de Raytheon y Lockheed Martin funcionará 24/7 con dinero fresco mientras los almacenes de Ohio y Texas se vacían.
Kevin Hassett, asesor económico de Trump, había dicho días antes que no haría falta pedir más fondos. Hoy se ha tragado sus palabras. El domingo el contador marcaba 12.000 M$; mañana puede duplicarse si Irán responde con una oleada de drones.

¿Quién paga la fiesta? el contribuyente y el dólar
El Congreso ya aprobó 150.000 millones de recortes fiscales el año pasado. Gran parte se los llevó el Pentágono para «proyectos específicos». Ahora se suman otros 200.000 M$ sin aumentar impuestos. El déficit se inflará, la Reserva Federal tendrá que absorber más deuda y el dólar, ya tambaleante, podría perder otro punto frente al euro antes de verano.
Los demócratas exigirán audiencias, pero solo pueden ralentizar el trámite. El poder de apropiación está en manos republicanas y el presidente ha convertido la guerra en moneda de cambio electoral. «Reconstruiremos el arsenal de la libertad», arengó Hegseth, olvidando que la libertad, esta vez, se cotiza en petróleo y en cadáveres.
El plazo para presentar el proyecto legislativo es de dos semanas. Si el Capitolio lo aprueba, el primer envío de 50.000 M$ podría llegar a Bagdad y Manama antes de que el calor del Golfo alcance los 50 °C. La máquina de guerra está en marcha; solo falta contar cuántas facturas dejará en las mesas de los hospitales y cuántas en los mercados de valores.
