Ángel escribano resiste el vendaval y blinda su trono en indra

Mientras la SEPI apretaba y el Ibex 35 cotizaba su caída, el consejo de Indra ratificó este miércoles a Ángel Escribano y a su CEO, José Vicente De los Mozos. Ninguna dimisión, ningún golpe de efecto. Solo una firmeza que huele a pólvora y a frustración política.

La partida era de alto riesgo: el Gobierno soñaba con una mega fusión entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering para crear un campeón nacional de la defensa. La SEPI, accionista dominante con un 28 %, bloqueó la operación. El castigo fue inmediato: el valor de Indra se desplomó un 4,2 % en la sesión previa y el rumor de una destitución circuló por los pasillos de Alcobendas como un misil sin blanco.

El gesto calculado de ayer

Escribano eligió la sede surcoreana de Hanwha para exhibir tranquilidad. Allí, rodeado de uniformes y de contratos por 1.500 millones de euros, firmó la fabricación en España del obús K9. Nada de declaraciones sobre el consejo. Solo la certeza de que la cadena de montaje se instalará en la península y que los puestos de trabajo —y su imagen— quedan blindados.

El mandato de De los Mozos vence en junio. La junta de accionistas será su examen de fuego, pero hoy nadie en el consejo ha alzado la voz contra su continuidad. Se necesita una mayoría simple para fulminar al presidente, y los números, de momento, le son favorables.

El fantasma de la sepi

El fantasma de la sepi

El verdadero enemigo no está en el consejo, sino en el accionariado. La SEPI no logró su objetivo de crear un gigante de la defensa y mantiene el 28 % como arma de disuasión. Cada reunión será una tregua. Cada caída bursátil, un recordatorio de que el poder real no siempre reside en la presidencia.

Indra cierra la sesión con un plan industrial en la mano y un presidente que sobrevive a la tempestad. La próxima batalla será en la junta de junio. Mientras tanto, el obús K9 ya tiene fecha de rodaje y la planta de Alcobendas, fecha de inauguración. El resto es política.