Spacex se frotan las manos: la salida a bolsa de 175 billones prepara su aterrizaje en junio

La presentación confidencial ya está sobre la mesa de la SEC. SpaceX ha dado el paso que nadie en Silicon Valley se atrevía a pronosticar: avanza hacia la mayor OPV de la historia con una valoración que roza los 175 billones de dólares. Junio se perfila como el mes del debut. El silencio oficial de la compañía solo alimenta el frenesí entre los bancos que pelean por un trozo de la tarta.

El cronograma aprieta: presentaciones a puerta cerrada y roadshows exprés

Los directivos de SpaceX ya han empezado a citar a inversores en sala Kasbah. Reuniones de venta, cerveza light y proyecciones que prometen 75 000 millones de dólares recaudados. La cifra pulveriza el récord de Saudi Aramco y deja a OpenAI y Anthropic mirando el calendario con desesperación: sus propias OPV quedan relegadas a un segundo plato que aún no tiene fecha.

El reparto de comisiones parece un mapa de influencias globales. Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley se reparten los puestos estrella; Citigroup coordina la red internacional; Barclays se queda con Londres; Deutsche Bank y UBS se reparten Europa; Mizuho atiende a Asia; y el Royal Bank of Canada vigila las órdenes canadienses. Cada entidad sabe que si Musk decide cambiar de opinión a última hora, la exclusividad se convierte en humo.

Acciones con doble clase y poder absoluto para el fundador

Acciones con doble clase y poder absoluto para el fundador

La estructura de doble clase de acciones blinda el voto de Musk. El consejo busca que los pequeños inversores entren por la puerta grande: hasta un 30 % de la oferta se reservará para minoristas. El mensaje es claro: la élite de Wall Street compartirá fila con el ahorrador de a pie, aunque solo el primero tendrá voz en las decisiones.

Detrás del telón, la operación incluye la reciente absorción de xAI, la startup de inteligencia artificial de Musk, valorada en 125 billones dentro del paquete. El negocio espacial sigue siendo la gallina: los lanzamientos de Falcon 9 y la constelación Starlink aportarán casi los 20 000 millones de ingresos proyectados para 2026. La IA, de momento, apenas suma un margen testimonial de mil millones.

Los reguladores reciben ahora el primer borrador. Pueden pedir ajustes, pero el tren ya ha arrancado. Cuando el documento se haga público, los analistas buscarán la rendija: ¿hay flujo de caja suficiente para sostener esa valoración? ¿Musk repetirá el guión de Tesla o improvisará un capítulo inédito? La respuesta llegará en la primera jornada de cotización. Mientras tanto, los bancos repasan guiones y los inversores calculan riesgos. La Luna y Marte siguen en el horizonte, pero la verdadera misión empieza en la sala de trading.