La nasa reescribe artemis: 20 000 m$ para una base lunar y una nave que irá a marte en 2028

La NASA acaba de romper su propio guion. El martes, Jared Isaacman reunió a los pesos pesados de la industria espacial en un hangar de Houston y les soltó la bomba: 20 000 millones de dólares en dos años para anclar una estación en la Luna y empezar a construir la nave que llevará helicópteros a Marte en 2028. La tercera parte del presupuesto federal de ciencia y tecnología se va a convertir en polvo lunar y oxígeno licuado.

El gateway original muere hoy

El proyecto Gateway —esa estación orbital que debía orbitar la Luna y servir de hotel científico— pasa a ser chatarra orbital. Carlos García-Galán, director del programa Base Lunar, lo dijo sin anestesia: «Gateway en su forma actual no aterriza, y nosotros necesitamos pies en el regolito». La nueva arquitectura se reduce a tres fases, la primera de las cuales arranca la semana que viene: módulos de aterrizaje robóticos que caerán sobre el sur lunar para probar redes de satélites y generadores solares que sobrevivan las noches de 14 días terrestres.

La fase dos ya suena a campamento permanente: flotas de módulos, vehículos exploradores y reactores nucleares portátiles. La fase tres, la ambición desbocada: una nave llamada Space Reactor-1 Freedom que desplegará helicópteros en Marte igual que Ingenuity lo hizo en 2021, pero esta vez sin rover bajo el vientre. El plazo es ridículo: cuatro años desde la hoja de ruta hasta el despegue.

Boeing fuera, spacex dentro, reloj en rojo

Boeing fuera, spacex dentro, reloj en rojo

El cambio de actor principal no es simbólico. Boeing pierde el contrato de aterrizaje lunar; SpaceX lo hereda con la Starship aún sin orbitar. El inspector general de la NASA acaba de publicar que cada retraso en Starship puede empujar todo el calendario más allá de 2028. La agencia lleva ya 93 000 M$ gastados en artemis y necesita otros 30 000 M$ esta década. El Congreso, mientras tanto, debate un déficit proyectado de 3 billones para 2036. La cuenta no cuadra, pero Isaacman lo clava: «Estados Unidos jamás volverá a renunciar a la Luna». Dos empresas distintas lanzarán misiones tripuladas cada seis meses. Nadie ha dicho cómo se pagará la factura.

Lo que nadie cuenta es que la NASA acaba de convertir la carrera espacial en una apuesta de póker con las cartas marcadas: si la Starship explota otra vez en la bañera de Boca Chica, el sueño lunar se desploma y Marte quedará en la historia como el planeta que casi tuvo helipuerto.