Ourense cobra 500 € de menos: la geografía manda en la jubilación española

El cheque que recibe cada mes un jubilado en Ourense es 500 euros inferior al que cobra otro en Bilbao. Ambos cotizaron toda la vida, ambos cumplieron 67 años. La diferencia: el código postal.

La Seguridad Social acaba de publicar los datos de febrero de 2026 y dibujan un mapa en el que el lugar de nacimiento decide más que la edad o el género. La pensión media nacional se fija en 1.563 euros, pero en la España rural y periurbana la cifra se desploma hasta rozar el salario mínimo.

Galicia y extremadura: el cinturón rojo de la jubilación

Ourense lidera el ranking de la precariedad con 1.131 euros; Lugo le sigue con 1.229. Cáceres y Badajoz se quedan en los 1.200. La suma de estas cuatro provincias representa 2,3 millones de pensionistas que cobran, de media, lo mismo que un camarero de medio tiempo en Madrid.

El fenómeno no es nuevo, pero se agrava: la edad media en Ourense ya roza los 52 años, ocho por encima de la media nacional. Más de un 32 % de sus habitantes tiene más de 65 años. El resultado es una doble trampa: menos cotizantes y más jubilados que cobran menos.

El norte industrial factura en euros, no en pesetas

El norte industrial factura en euros, no en pesetas

En Bizkaia la jubilación media alcanza los 1.933 euros; en Gipuzkoa, 1.876; en Madrid, 1.790. La clave no está en la generosidad del Estado, sino en las nóminas que estos territorios registraron durante décadas. Un ingeniero metalúrgico en Barakaldo cotizó sobre 3.200 euros brutos; un cuidador de ganado en A Mezquita lo hizo sobre 950. Treinta años después, la brecha se traslada a la pensión.

El estudio de BBVA Research zanja el debate: el sistema español tiene palancas redistributivas potentes —complementos a mínimos, carencias por hijos, recasificación de la brecha de género—, pero no puede convertir una cotización baja en una pensión alta. La desigualdad no nace al jubilarse; se gesta en la nómina del primer empleo.

La brecha territorial es tan antigua como la Transición y tan viva como la inteligencia artificial. Mientras el gobierno debate subir la edad de jubilación a 70 años, en Ourense muchos se preguntan para qué quieren más tiempo si su cheque nunca llegará a los 1.300 euros. La geografía, en este país, sigue siendo el mejor —o peor— asesor financiero.